¿Quién es capaz de decir que nuestros niños y niñas no están en disposición de percibir, crear y combinar, tanto sonidos como ritmos? La educación musical, además de ser un lenguaje entendido y bien recibido por todos los habitantes del planeta, es una herramienta indispensable en nuestra labor diaria como docentes, es una forma de comunicación que los niños y niñas comprenden y les hace felices.